LOS MANTOS DE LA VIRGEN DEL VALLE

El presente trabajo descriptivo, nació con la intención de ser un documento de arte, historia y gratitud que el Santuario de Nuestra Madre del Valle hace constar para su conocimiento, en conjunto con la Subsecretaría de Cultura a través de la difusión de folletos, muestra de paneles gráfico-narrativos, e imágenes de proyección.

“Los Mantos de la Virgen del Valle” es el nombre de una exhibición multimedial que fuera difundida dos veces al año, -abril y diciembre- en lo que popularmente llamamos "Festividades Marianas". Esta exposición fue programada inicialmente para abril de 2005 (Gestión Prof. Gladys Rivas Ruzo) convirtiéndose en un despliegue itinerante que visitó departamentos y comunas del Interior de la provincia, viajó como parte de un contingente cultural a la III° Región de Atacama, Chile, para culminar su recorrido en septiembre de 2007 como presente espiritual a los residentes catamarqueños en Caleta Olivia, Provincia de Santa Cruz, República Argentina. (Gestión Arq. Omar Toledo).

Actualmente los vestidos y mantos confeccionados para la Imagen Histórica de Nuestra Madre del Valle suman un total de diez, de los cuales en estos soportes, se hizo una reseña de los seis confeccionados en la Vicaría de la Catedral Basílica. Los cuatro restantes, fueron donaciones de fieles devotos. De estos seis descriptos, los tres últimos mantos los realizó una catamarqueña reverente de la Virgen; La Señora Rina Quiroga, docente jubilada de 84 años, (2005) que desde hace 18 años decidió consagrarse plenamente a Nuestra Madre con votos de servicio, castidad y pobreza. Desde entonces se dedica al cuidado de la imagen.

Tuve la oportunidad de acceder -como paso inicial de este proyecto- a una cita con la Señora Quiroga, que supo relatarme las experiencias de haber tenido bajo su responsabilidad tan loable tarea. El encuentro fue convenido merced a un acuerdo realizado por las responsables del Dpto. de Promoción y Gestión Cultural, Myrian Ruth Soria y del Depto. de Asuntos Federales e Institucionales, María del Pilar Vázquez Sastre.
No quiero dejar de agradecer también, el aporte invalorable de Andrea Vega Monge, por entonces una compañera de trabajo.

El diálogo fue por demás interesante: Me permitió tomar fotografías, pude apreciar el valor de las telas y estudiar sus detalles, mientras me contaba sobre su dedicación a este trabajo, el valor espiritual que significa para ella adornar la imagen, tratando de engalanar en lo posible a esa figura pequeña y simple, pero tan cara a los sentimientos de miles de devotos marianos que depositan en ella sus ruegos y esperanzas.


LA IMAGEN
La imagen original -hallada por un aborígen en una pequeña gruta entre 1618 y 1620- es una escultura de 42 centímetros de pié a cabeza. Una talla de madera muy a la usanza de la época, fabricada para el culto doméstico pero de un esplendor particular que la hace distinta de sus pares.
Su rostro de un moreno aceitunado no tiene características raciales definidas (india, española, mulata o negra), de mirada serena, frente amplia y pura, casi adolescente y sonrisa misteriosa, cabellos largos y castaños, ojos grandes contemplativos, pómulos altos y rubor en las mejillas. Sus manos grandes, juntas en el pecho levemente inclinadas a la derecha, no pegan sus palmas, dejando un cuenco como si portara algo entre ellas.
El maniquí del cuerpo, someramente tallado en breve cintura, desciende recto y se incrusta en la triple peana de madera escalonada.
Esta figura es preparada rigurosamente por la Sra. Rina Quiroga y un grupo elegido de personas para ser adornada a la usanza española, siguiendo los propósitos exigidos por la liturgia católica.

En 1904 se reconoce su patronazgo para las provincias de Tucumán y Santiago del Estero. En 1974 es declarada Patrona Nacional del Turismo. Hace cuatro siglos se venera con el nombre de “Nuestra Señora del Valle” y ha sido el aglutinante de la devoción de las primeras comunidades del Valle de Catamarca. Su presencia sembró de gracia la historia de su pueblo y de tantos peregrinos que la invocaron y su veneración trasciende largamente las fronteras de la patria.



MANTO 1

Está confeccionado en tela arrasada. En ella se colocaron aplicaciones de figuras bordadas con hilos dorados de muy buena calidad que pertenecieron a ornamentos varios. Estas figuras en la parte anterior, están distribuidas siguiendo la línea de ramas con hojas de distintos tipos. Lleva piedras muy finas adquiridas en Jerusalén, un total de nueve de cada lado; además lleva varias fantasías delicadas y de buen aspecto.

Alrededor del manto hay figuras como en la parte anterior colocadas como una guía. En la parte posterior y de gran tamaño, tiene un anagrama de María rematado en una corona.

Esta imagen se completa con nueve piedras similares a las de la parte anterior. Los detalles se ultiman con strass y las estampas están fijadas por medio de cordones dorados. Para finalizar, todo el borde del manto lleva un galón dorado en zigzag.

MANTO 2
Confeccionado en raso estampado, esta tela fue adquirida en España y donada por una devota. El estampado está hecho con hilos dorados y plateados representando ramas con hojas y flores muy vistosas. En el borde anterior del manto, las hojas mencionadas están recamadas con perlas ocres y doradas, lentejuelas azules y doradas, piedras fantasías blancas, celestes, amarillas y azules. También abundan engarces alargados celestes muy antiguos de procedencia francesa que fueron aportadas por una dama devota.

En el ángulo anterior y a cada lado, hay una fantasía que representa el iris de un ojo color azul. Todas las figuras doradas y plateadas están salpicadas de strass que siguen el dibujo de la tela. En la parte trasera tiene el anagrama de María el cual finaliza en una corona de fondo rojo perfilada por hilera de strass. Esa figura tiene algunas fantasías y una cruz dorada. El borde del manto está sellado en su totalidad por un galón dorado.

MANTO 3
De procedencia española, está confeccionado en raso estampado con ramas y flores doradas en la que se incrustaron strass y perlas marinas verdaderas de varios tipos; Se colocaron también piedras de fantasías celestes, rojas, azules y ocres.

En la parte posterior tiene el anagrama de María realizado con cadenitas de oro en su conjunto, que rematan en una cruz de piedras semipreciosas. El borde del manto lleva un delicado galón dorado adquirido en España, el cual está fijado -en este caso ya- con perlas de fantasías en toda su extensión.



MANTO 4

Realizado en raso español, el manto está ornamentado en su totalidad por ángeles y querubines.
El ángel superior está en actitud reverente que coincide con la altura en la que está realizada la figura de la Ssma. Trinidad en el vestido. Lleva una mesada de anillo y aro en piedra rosa de Francia.

El ángel ubicado en el centro del borde del manto, está trabajado con finas cadenitas de oro que de ellas pende un aro con dos piedras de rosa Francia. Tiene un pequeño corazón enchapado en oro. Sobre el pié, una fina mesada de anillo con tres rubíes engarzados.

La hilera superior tiene dos ángeles que llevan flores en sus regazos, en actitud de ofrecimiento y unidos por sus alas con tres querubines.

En la hilera inferior y a cada lado, hay dos mesadas de anillos finos. También se destaca un ángel vestido enteramente en perlas que sostiene un ramillete de pequeñas joyitas y fantasías. En la parte inferior, lleva una piedra de agua marina y otra rosa de Francia. Diseminadas por todo el manto, hay piedras semipreciosas de origen austríaco con las que se intenta representar el firmamento. El borde anterior del manto está sellado con galón dorado de origen peruano y el borde inferior lleva flecos dorados españoles.


MANTO 5

Este manto posee delicados bordados con hilos de alta calidad que se logró rescatar de un antiguo manto anterior dado de baja por deterioro. En el, las imágenes de los apóstoles son el motivo central, distribuyéndose en dos planos: superior e inferior.
Plano superior izquierdo: Los apóstoles Pedro y su hermano Andrés.

Plano inferior izquierdo: Están las figuras de los apóstoles Felipe, Bartolomé, Tomás y Mateo, unidos entre sí por hilos dorados y strass facetados.

Plano superior derecho: Los apóstoles Juan y su hermano Santiago (hijo de Zebedeo)

Plano inferior derecho: Están las figuras de los apóstoles Simón, Matías, Judas Tadeo y Santiago (hijo de Alfeo). Estos apóstoles como en los casos anteriores, están unidos entre sí por hilos dorados que llevan ramificaciones terminadas en strass de procedencia española.

Plano posterior del manto: Está representada la escena de la Ascensión del Señor a los cielos. Los apóstoles agrupados contemplan al Señor que sube rodeado de mil estrellas representadas por piedras semipreciosas procedentes de Austria. En la parte posterior se destaca un prendedor de platino y zafiros. El grupo está sostenido con el anagrama de María en cuyo centro tiene una medalla con la imagen de Nuestra Madre. La “M” de María está realizada con hilos dorados y se completa con cadenas enchapadas en oro.


MANTO 6

Esta vestimenta fue minuciosamente confeccionada en conmemoración de los 150 años del Dogma de la Inmaculada Concepción, celebrada el 8 de diciembre de 2004.

Está bordado con hilo dorado de excelente calidad que va formando un diseño con flores y figuras de hermoso aspecto, tanto por su distribución como por la técnica del bordado. En el se destaca la imagen del Espíritu Santo, acompañado por una joya de procedencia italiana del cual parten rayos que llegan hasta las figuras ricamente confeccionadas de Santa Ana y San Joaquín, padres de la Santísima Virgen.

Nota: Todo el material empleado tanto las telas como las joyas y fantasías, corresponden a donaciones de devotos que de una u otra forma a lo largo de los años, recibieron gracias de tan portentosa Madre del Valle.